Colaboración en el bonito blog "Hadas Perrunas" 

de mi amiga José Falcó        

¡Hola! Me llamo Mónica y mi experiencia con el mundo animal es maravillosa y gratificante.
Llevo muchos años ayudando a los animales que han sido abandonados.
Me encantan todas las especies de animales, pero confieso que siento tremenda empatía por la especie canina.
Desde niña he sentido admiración y sensibilidad hacia los animales, pero mi gran desafío en esta aventura empezó en el año 2002, aproximadamente, cuando me hice voluntaria de un refugio.
Ese mismo año me enamoré de mi gran amiga canina, Chinche, que entonces tenía dos añitos y vivía en aquel refugio.

Desde entonces, empezó a cambiar mi vida.  Ella ahora tiene 16 añitos y, afortunadamente, sigue a mi lado en las buenas y en las malas.

Gracias a ella cambió mi vida, crecí como persona y descubrí para qué había venido yo a este mundo.
Creo que no llegas a conocerte a ti mismo hasta que no compartes tu vida con un animal. Ellos te ayudan a conocerte, a ver la vida de diferente manera y despiertan en ti sentimientos y emociones que estoy segura de que antes no habías descubierto.
Os animo a todos a adentraros en el mundo animal desde el respeto y el amor incondicional. Y creedme: Os enseñarán muchas cosas y a ver este mundo desde otra perspectiva.
Merece la pena.

Mónica Molina Cano

http://www.hadasperrunas.com/enamorada-de-chinche/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lili, la cruel realidad del abandono

A estas alturas, creo que la mayoría de vosotros ya sabéis qué supone el abandono para cualquier especie animal. Aun así, os voy a contar la historia de una diminuta guerrera que, además de sufrir el abandono, estoy segura de que sufrió la explotación de los odiosos criaderos ilegales durante años.

Esta gran luchadora peluda se llama Lili. No os dejéis engañar por su diminuto tamaño, sus escasos 2 kg de peso y sus tantos años de experiencia por estos lares. Lili es un ser enorme por dentro, que nos ha dado grandes lecciones de supervivencia y superación.

El pasado abril, dieron un aviso urgente a la asociación La Perrita Valiente  de una perrita en muy mal estado, sangrando y sin moverse en un lugar apartado. Esa perrita era Lili.

 

En este lamentable estado se encontró el equipo de La Perrita Valiente a Lili.

El equipo de La Perrita Valiente no dudó ni un segundo en acudir en su ayuda. Cuando llegaron, se dieron cuenta de que ese ser tan indefenso se estaba claramente dejando morir. Lili ya no quería seguir en este mundo, estaba sufriendo debido a su mal estado físico y emocional, y había perdido toda esperanza.

Lili llegó a mi casa después de dos días hospitalizada, pendiente de una larga recuperación y de dos importantes cirugías para lograr salir adelante. Esas cirugías eran muy arriesgadas para su salud, pero teníamos  que tomar la decisión de rendirnos o luchar con ella.

Por supuesto, después de muchas pruebas, de meditarlo mucho y ver las ganas de vivir que tenía ella, decidimos luchar con ella y acompañarla en la lucha por su vida.Las primeras semanas no quería separarse de mí, tenía la inseguridad de otro posible abandono, sentía dolor físico y miedo por no saber qué iba a ser de ella.

Cada vez que la miraba me hacía sentir dolor en el corazón, me daba miedo acariciarla por su aspecto frágil y delicado. A pesar de llevar tantos años en este mundillo de ayuda animal, todavía no tengo la fuerza suficiente para canalizar estos casos. No logro comprender cómo el humano puede hacer cosas así con ellos y poder seguir durmiendo plácidamente todas las noches.

Lili empezó a recuperarse y a tener ilusión por vivir, recuperó la confianza en el humano, al menos en unos pocos que velaban por ella, y en el amor hacia los demás. En cuestión de pocos días estaba en casa como si hubiera estado toda la vida y apreciaba a todos mis compis animales que, por supuesto, cada uno tiene también su historia. Ella estaba empezando su nueva vida, estaba empezando a ser feliz y me hacía sentir más fuerte y segura en la lucha que habíamos aceptado vivir las dos juntas.

 

Ya han pasado dos meses desde empezamos nuestra gran lucha juntas, ya está recuperada y muy feliz.

Es fuerte, simpática, cariñosa y vivaracha, llena mi hogar de alegria y todas las noches al llegar a casa te hace sentir que toda lucha vale la pena por muy dura y dolorosa que sea.

Me he dado cuenta de que este diminuto ser me ha enseñado tanto y me ha hecho sentir tanto amor que he decidido que tenemos que vivir juntas los años que le queden de vida.

 

Lili y Mónica se han convertido en inseparables compañeras de vida.

Me acompaña junto a los demás en todo lo que hago, mis decisiones, mis proyectos etc…

Mis momentos preferidos  son en el sofá con un buen libro, mi compis peludos y acompañada de mi gran amiga guerrera que tanto nos empuja a seguir cada día con nuestras vidas.

Doy las gracias y todo mi apoyo a mis amigas de la asociación La Perrita Valiente que lucharon por Lili en su momento  y por todos los que luchan a diario.

Creédme: ¡Vale la pena luchar siempre junto con ellos!

Mónica Molina Cano

Desván Natura

 

Toda vida merece respeto

Hola chic@s,

Como ya sabéis, siempre he intentado ayudar a todas las especies de animales necesitadas, hayan sido conejos, cobayas, etc,  aunque la mayoría de casos que han llegado a casa, han sido perros y gatos.  Esta vez quiero hablaros sobre las aves, sí, esos seres alados que surcan nuestros cielos a diario casi sin darnos cuenta.

Bueno, pues tengo que deciros que  ellos también nos enseñan muchas cosas. Parecen sólo seres ornamentales que cantan y poco más,  y que no muestran aprecio hacia las demás especies como pueden ser los humanos, pero no es así.

 

 

 

Mi historia con los seres alados comenzó hace casi un año cuando mi abuela estaba ingresada, muy enferma, en un hospital de larga estancia situado en medio del monte. Allí hay muchas aves en libertad, que algunos enfermos y familiares alimentan a diario desde los balcones de sus habitaciones. Creo que para aquellas personas, poder hacer eso con las aves es como un símbolo de libertad, que a ellos, por desgracia, les  ha sido arrebatada por la enfermedad.

Todo empezó meses antes de fallecer mi abuela, una noche  fría, cuando me encontraba en el aparcamiento de dicho hospital para visitarla. Mientras hablaba por teléfono, distinguí algo en el suelo que me llamó la atención. Mientras terminaba la conversación, me acerqué a ver qué era esa figurita allí congelada, ya que no podía subir a la habitación sin saber realmente lo que era aquello.

Pude comprobar que era un palomo precioso, que no se movía y estaba helado, y no pude dejarlo allí con el frio que hacía y a merced de cualquier depredador. Sentí tirsteza porque lo vi en mal estado y seguramente moriría en poco tiempo, así que lo metí en el coche calentito mientras visitaba a mi yaya. Cuando terminé, me fui a casa y él se vino conmigo porque pensé que si tenía que morir, que no lo hiciera solo y en aquel estado.

Mi sorpresa fue que cuando pasaron 24 horas, empezó abriendo los ojos y a reaccionar cuando yo me acerbaba a verlo a su cajita rodeado con su manta, así que empecé a alimentarlo con papilla y a hidratarlo. Sorprendentemente,  pasadas  48 horas, estaba aquel Señor Palomo como una rosa de sano y activo. Mi padre, que afortunadamente me apoya en esta labor que hago con los animales, al igual que el resto de mi familia, me hizo el gran favor de liberarlo muy temprano en ese mismo hospital y grabarme su gran vuelo. Nada más soltarlo, saludó a sus compañeros y voló alto hasta la azotea del hospial. Lo que sentí no puedo explicarlo, era todo nuevo para mí, sobre todo, con estos  seres, sumámdole la sopresa de que aquel ave se recuperó estando casi muerto.

Después de aquello, han aparecido casos de aves en mi vida de una forma u otra. La mayoría enfermos y en mal estado, aunque afortunadamente, la mayoría se han recuperado y he  podido devolverles la libertad que ellos necesitan.

Dos de esas aves son tórtolas, Nazgul y Fígaro, que han quedado con secuelas y no pueden vivir libres, ya que no sobrevivirían. Ellas dos viven en una pajarera grande en casa con todo lo que necesitan y muchos días salen a pasear libres por mi terraza, aunque no pueden volar, ya que tuvieron que amputarles una de sus alas.  Pero en los momentos en que los suelto por mi terraza,  sé que ellos se sienten libres y felices con  su nueva vida.

En casa viven también dos palomos totalmente libres, Ébano y Fénix. Una vez  recuperados  y liberados, decidieron quedarse a vivir en casa. Les hicimos un refugio para que coman y duerman en él y todos los días me regalan vuelos mientras que ellos juegan allá arriba.

 

 

 

Fénix y Ébano en su refugio exterior

Es espectacular observarles, lo que transmiten en sus vuelos y lo que te enseñan conviviendo contigo tal y como ellos son.  Es más, ellos conviven perfectamente en libertad y armonía con mis demás compañeros animales.

Además de enseñarme,  ellos me hacen sentir muy cerca de mi yaya fallecida y mantener ese vínculo que teníamos las dos sobre los animales y, en especial, con las aves, que a ella le encantaban.

Quiero decieros  que aunque veáis a un animal en muy mal estado y os dé la impresión de que se va a morir, nunca os rindáis, son alucinantes y ellos nunca se rinden.  También deciros que todas las aves son preciosas, pero ellos nos enseñan y transmiten más siendo libres que estando en una jaula de por vida.  Hay especies que por nacer en cautividad no pueden ser libres porque morirían pero  si os encontráis aves que han nacido y vivido en libertad, por favor, ayudadles si lo necesitan y después liberadles en su entorno.

El secreto  es, simplemente, ponerse siempre en la piel de cada animal….

Toda vida, por muy pequeña que sea, se merece respeto y una oportunidad.

Mónica Molina Cano

 http://www.hadasperrunas.com/todavidamerecerespeto/